Sin duda alguna algo que nos caracteriza a los jóvenes, de manera general, es que no nos podemos quedar callados, aunque a algunos los caracteriza mas el hecho de que casi nunca están callados. Constantemente estamos levantando la voz, a veces muy respetuosamente y en ocaciones de manera desconsiderada, para ovacionar o para abuchear (hacer buuuuuu), sea como fuere el hecho es que siempre estamos rompiendo el silencio.